Luz Arcoiris

Extracto de una Entrevista a Florinda Donner-Grau, Taisha Abelar y Carol Tiggs

Posted on: June 18, 2013

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Publicada en la revista española Más Allá, en Abril de 1977. Por Concha Labarta 

Taisha Abelar, Carol Tiggs y Florinda Donner-Grau, son las tres mujeres que recibieron enseñanzas del México antiguo (Junto con Carlos Castaneda) y fueron entrenadas de una forma muy deliberada por  brujos en México, bajo la dirección de don Juan Matus. A continuación un fragmento de la entrevista que les hicieron para una revista llamada Más Allá (1977).

~ Luz Arcoiris ~

Todas las respuestas fueron dadas por Carol Tiggs, Taisha Abelar y Florinda Donner-Grau.

Pregunta: Junto con Carlos Castaneda, ustedes fueron aprendizas del grupo de don Juan Matus. Sin embargo, nadie ha sabido de su existencia durante tres décadas. ¿Por qué este largo silencio y cuál ha sido el motivo que les ha impulsado a romperlo? 

Respuesta: Antes que nada, quisiéramos poner en claro que cada una de nosotras tres conocimos a la persona a quien Carlos Castaneda llama el nagual Juan Matus con tres nombres diferentes: Melchor Yaoquizque, John Michael Abelar y Mariano Aureliano. Para evitar confusiones, lo llamamos siempre el viejo nagual, viejo no en el sentido de vejez, sino en el de antigüedad; y, sobre todo, para diferenciarlo del nuevo nagual: Carlos Castaneda. 

Discutir nuestro aprendizaje con el viejo nagual no fue en ningún momento parte de la tarea que él concibió para nosotras, por lo que permanecimos en el anonimato total.

Pero el retorno de una de nosotras, Carol Tiggs, en 1985, marcó un cambio completo en nuestras metas y aspiraciones. Carol Tiggs estaba a cargo de guiarnos a través de algo que, para el hombre moderno, podría traducirse como espacio y tiempo, pero que para los brujos del México antiguo significaba conciencia de ser. Ellos concebían un viaje a través de lo que llamaban el oscuro mar de la conciencia

Tradicionalmente, el papel de Carol Tiggs era el de guiarnos en esta travesía. Pero con su regreso, ella transformó automáticamente la meta insular de un viaje privado en algo de mayor alcance. Ese fue el motivo de que decidiéramos acabar con nuestro anonimato y enseñar los pases mágicos de los chamanes del México antiguo. 

P: ¿Fue su instrucción similar a la de Carlos Castaneda o, en caso contrario, en qué consistieron las diferencias? ¿Cómo describirían a don Juan y a sus compañeros/as brujos? 

R: La instrucción que dieron a cada una de nosotras no fue en absoluto similar a la de Carlos Castaneda, por el simple hecho de que somos mujeres y tenemos órganos de tremenda importancia que no existen en el cuerpo de un hombre: los ovarios y el útero. Para nosotras la instrucción del viejo nagual consistió en pura acción. En cuanto a describir a los compañeros del viejo nagual, todo lo que podemos decir de ellos, en este momento de nuestras vidas, es que eran seres excepcionales, y sería un acto banal por nuestra parte darles un cariz de personas de este mundo.

Lo mínimo que podemos afirmar de ellos, y eran 16 incluyendo al viejo nagual, es que mostraban un estado de vitalidad y juventud exquisitos. Todos eran viejos y, al mismo tiempo, no lo eran. Cuando, guiados por la curiosidad y el asombro, preguntábamos al viejo nagual cuál era la razón de este desmedido vigor, él nos respondía que era el contacto con el Infinito lo que los rejuvenecía a cada paso. 

P: En sus libros hemos leído que existen diferencias notables entre hombres y mujeres en el modo cómo unos y otras acceden al conocimiento. ¿Podrían ampliarnos este punto? ¿En qué se diferencian ustedes, como brujas, de su compañero masculino Carlos Castaneda? 

R: La diferencia entre los brujos y las brujas en el linaje del viejo nagual es la cosa más simple del mundo. Nosotras, las mujeres, como todas las mujeres del mundo, tenemos órganos diferentes. El útero y los ovarios, según los brujos, dan a las mujeres una facilidad para entrar en áreas exóticas de la conciencia de ser. La idea de los brujos es que hay una fuerza colosal en el universo, una fuerza que existe de una manera constante, perenne, que fluctúa pero que no cambia. A tal fuerza la llaman la conciencia de ser o el mar oscuro de la conciencia. Los brujos sostienen que todos los seres vivos están unidos a esta fuerza, y el punto de unión lo denominan el punto de encaje. Los brujos afirman que las mujeres, debido a la presencia de la matriz dentro del cuerpo, tienen la facilidad de desplazar este punto de unión y ponerlo en un sitio diferente. 

Quisiéramos hacer hincapié en que la idea de los brujos es que el punto de encaje de toda la humanidad está localizado en el mismo sitio: detrás de los omóplatos y a un metro de distancia de ellos. Este punto es percibido por los brujos cuando los seres humanos son vistos como energía, esto es, como un conglomerado de campos energéticos que adoptan la forma de una esfera luminosa.

Los brujos dicen que los hombres, por tener sus órganos sexuales fuera de la cavidad corporal, no poseen esa facilidad, y, por lo tanto, sería absurdo tratar de borrar u opacar tal diferencia energética. 

En cuanto al comportamiento de brujos y brujas en el orden social, pasa casi lo mismo. Las diferencias energéticas hacen que los practicantes, hombres y mujeres, se comporten de manera diferente. En el caso de los brujos, estas diferencias son complementarias. Lo que las brujas hacen con gran facilidad sirve de base para la acción de los brujos, que es más sostenida y de un propósito más tenaz. 

P: Hemos leído en sus libros que cada una de ustedes representa una categoría diferente dentro del chamanismo. Por ejemplo, Florinda Donner-Grau es definida como “ensoñadora”, y Taisha Abelar como “acechadora”. Son términos que resultan exóticos y atractivos, pero que cada cual interpreta a su modo. ¿Cuál es el significado real de esa clasificación? ¿Qué implica para Florinda Donner-Grau ser una ensoñadora y para Taisha Abelar ser una acechadora? 

R: Nuevamente la diferencia es muy simple y está dictada por la energía de cada una de nosotras.

Florinda Donner-Grau es ensoñadora porque tiene una facilidad extraordinaria para desplazar el punto de encaje. La idea de los brujos es que, al desplazar el punto, mediante el cual cada uno de nosotros, los seres humanos, estamos unidos a la conciencia universal, se cambia también el conjunto de campos energéticos que convergen en lo que los brujos llaman el punto de encaje. Si este punto se desplaza a otro lugar dentro de los límites del conglomerado energético que somos, otro conjunto de campos de energía entra en juego, un conjunto similar al habitual, pero lo suficientemente diferente como para garantizar la percepción de otro mundo que no es el de todos los días. 

Por su parte, el don de Taisha Abelar como acechadora consiste en su facilidad para lograr que el punto de encaje permanezca fijo en la nueva posición a donde se desplaza. Sin esta facilidad de poder fijar el punto de encaje, la percepción de otros mundos es demasiado fugaz, algo muy parecido al efecto que producen ciertas drogas alucinógenas: una profusión de imágenes sin ton ni son. Por cierto que los brujos creen que el efecto de este tipo de drogas es el de desplazar el punto de encaje de una manera muy fugaz. 

P:  En sus libros más recientes, Ser en el Ensueño y Donde Cruzan los Brujos, hablan de experiencias personales que son difíciles de aceptar. Acceso a otros mundos, viajes a lo desconocido, contactos con seres inorgánicos… Todas son vivencias que desafían la razón y frente a las cuales se dan dos tipos de reacciones: no creerlas en absoluto o bien considerarlas a ustedes como personas especiales, a las que no alcanza la enfermedad, la muerte o la vejez. ¿Cuál es el significado de la realidad cotidiana para una bruja y cómo se encaja el tiempo mágico con el tiempo cronológico? 

R: Perdone la franqueza, pero esa pregunta es demasiado abstracta y “cogida de los cabellos”. Nosotras no somos seres intelectuales y no estamos de ninguna manera capacitadas para entregarnos a ejercicios en los que el intelecto se desplaza usando palabras que en realidad no tienen significado alguno. Ninguna de nosotras, bajo ningún convenio, estamos más allá del bien y del mal, la enfermedad o la vejez.

Lo que nos sucedió es que fuimos convencidas por el viejo nagual de que existen dos categorías de seres humanos. La inmensa mayoría somos seres que los brujos llaman, de una manera peyorativa, “los inmortales”. La otra es la categoría de los seres que van a morir.

El viejo nagual nos dijo que los seres humanos, cuando nos creemos inmortales, jamás tomamos a la muerte como punto de referencia y nos permitimos el lujo inconcebible de pasar una vida entera envueltos en palabras, descripciones, polémicas, acuerdos y desacuerdos.

La otra categoría es la de los brujos, los seres que van a morir, quienes no pueden en ningún momento permitirse hacer aseveraciones intelectuales. Si somos algo, somos seres sin importancia alguna. Y si tenemos algo, es estar convencidos de que vamos a morir y que tenemos que encarar el Infinito. En cuanto a nuestro entrenamiento, éste es la cosa más simple del mundo: consiste en prepararnos 24 horas al día para el encuentro con el infinito.

El viejo nagual logró borrar en nosotras esa idea nefasta de la inmortalidad y la indiferencia por la vida, y nos convenció de que, como seres que vamos a morir, podemos ampliar nuestras opciones de vida. Los brujos sostienen que los seres humanos son mágicos, capaces de acciones y logros estupendos cuando se deshacen de ideologías que los transforman en personas sin vuelo.

Por eso lo que Taisha Abelar y Florinda Donner han narrado son, en realidad, descripciones fenomenológicas de logros de la percepción accesibles a todos nosotros, especialmente a las mujeres, logros que son descartados por nuestra afiliación con el auto-reflejo. Los brujos dicen que, para los seres humanos, sólo existe el “Yo, y Yo, y solamente Yo”. Y por definición, el yo personal está únicamente capacitado para recibir y dispensar insultos, enojos y resentimientos. 

P: Ustedes contaron con la instrucción directa de don Juan Matus y su grupo. ¿Realmente creen asequible para una persona común introducirse y experimentar su mundo, aunque no tenga un maestro a su lado? 

R: En cierto modo, la insistencia en tener un maestro es una aberración. La idea del viejo nagual era que él nos estaba ayudando a romper el dominio del yo; él logró, con sus chistes y su terrible sentido del humor, que nos riéramos de nosotras mismas. En este sentido, nosotras creemos, a pie juntillas, que se puede efectuar un cambio parecido al nuestro mediante las prácticas de Tensegridad sin necesidad de un maestro personal y particular.

El viejo nagual nunca fue un maestro o un guru; no estaba interesado en enseñar su conocimiento y le valía un pepino la idea de ser maestro. El viejo nagual sólo estaba interesado en perpetuar su linaje; si nos guió a nosotros personalmente, fue para inculcarnos todas las premisas de la brujería que nos permitieran continuar el linaje, porque él esperaba que algún día nos llegaría el turno de hacer lo mismo. 

Circunstancias ajenas a nuestra voluntad, o a la de él, se confabularon para impedir esta continuidad. Nosotros, como no podemos ejercitar la función tradicional de continuar una línea de brujos, queremos esparcir ese conocimiento, y puesto que ningún practicante de Tensegridad está llamado a perpetuar linaje alguno de brujos, tiene la facilidad de lograr lo que nosotros logramos, pero siguiendo un camino diferente. 

 P: La posibilidad de una muerte alternativa es uno de los puntos más impactantes de las enseñanzas de don Juan Matus. Según lo que ustedes nos han relatado, él y sus compañeros alcanzaron esta forma alternativa de muerte ¿Cuál es su propia interpretación de la desaparición de su grupo, convertidos en lo que llaman conciencia de ser? 

R: Aunque parezca sencilla de contestar, esta es una pregunta muy difícil. Nosotras somos practicantes de las enseñanzas del viejo nagual, y nos parece que, con su pregunta, está solicitando algo así como una justificación psicológica a la altura de las explicaciones científicas de hoy día.

Desgraciadamente no podemos darle una explicación ajena a lo que somos. El viejo nagual y sus compañeros murieron una muerte alternativa, que es posible lograr por cualquiera de nosotros si tuviéramos la disciplina necesaria.

Todo lo que podemos decirle es que el viejo nagual y su gente vivían la vida como profesionales, lo que significa que eran responsables de todos sus actos, hasta del más minúsculo, porque estaban muy, muy conscientes de ellos. Bajo tales condiciones, morir de una manera alternativa no es algo imposible. 

 P: ¿Se sienten listas para dar el último salto? ¿Qué es lo que esperan después en ese universo, que han calificado como impersonal, frío y predatorio? 

 R: Lo que esperamos es una lucha sin fin, y la posibilidad de ser testigos de lo Infinito, ya sea por un segundo o por cinco billones de años. 

 P: Algunos lectores han echado en falta, sobre todo en los libros de Carlos Castaneda, una mayor presencia de lo espiritual, y le reprochan que, por ejemplo, la palabra “amor” no aparezca nunca. ¿Realmente es tan frío el mundo personal del guerrero, o es que dan a las emociones un significado diferente? 

R: No usamos las palabras amor o espiritualidad porque el viejo nagual nos convenció de que son conceptos vacíos, y al hacerlo se refería no tanto al “amor” o a la “espiritualidad” en sí mismos, sino al uso que hacemos de ambos términos. Para él eran conceptos manqué, sin vigor, palabras que nadie estaba dispuesto a respaldar. Él afirmaba que cada vez que nos enfrentábamos a esta contradicción, la resolvíamos diciendo que, como seres humanos, éramos débiles. 

Para sostener esto, la línea argumental del viejo nagual fue la siguiente: no es posible hacer algo verídico del amor o la espiritualidad si nos consideramos en verdad seres inmortales que pueden darse el lujo de vivir en medio de contradicciones nefastas y egoísmos ilimitados, y si todo lo que cuenta para nosotros es la gratificación inmediata. Nos dijo que, como regla general, a los seres humanos no les enseñaron a amar; sólo les enseñaron a sentir emociones gratificantes que se refieren exclusivamente al yo personal. El Infinito es sublime y sin piedad, nos dijo, y ahí no caben conceptos falaces, no importa cuán placenteros nos parezcan. 

P: La clave para ampliar nuestras posibilidades de percepción radica en la cantidad de energía de que disponemos, y, por lo visto, la condición energética del hombre moderno es bastante limitada. ¿Cuáles serían los recursos para acumular energía? ¿Es esto posible para quienes deben ocuparse de una familia, cumplir con un trabajo a diario y participar de lleno en el mundo social? ¿Y qué hay de la castidad como medio de ahorro energético, uno de los puntos más polémicos de sus libros? 

 R: El viejo nagual nos dijo que la castidad es recomendable para la mayoría de nosotros, no por razones morales, sino porque no tenemos la energía necesaria. Él nos hizo ver que la mayoría de nosotros hemos sido concebidos en el hastío matrimonial. Como brujo pragmático, el viejo nagual sostenía que las condiciones en que se lleva a cabo la concepción son algo de importancia final. Si la madre no logra el orgasmo en el momento de la concepción, el resultado es algo que él llamaba “una cogida (acto sexual) aburrida”. Bajo tales circunstancias, no hay energía. Por eso el viejo nagual recomendaba la castidad para quienes han sido concebidos en tales circunstancias. 

Otra cosa que don Juan Matus recomendaba como medio de ahorrar energía era la disolución de patrones de conducta que llevan al caos, como la preocupación incesante por el cortejo romántico, la presentación y defensa del Yo en la vida cotidiana y, sobre todo, la tremenda insistencia en los quehaceres del Yo.

Si estos puntos son superados, cualquiera de nosotros puede tener la energía necesaria para hacer un uso más inteligente del tiempo, del espacio y del orden social. 

P: Los pases mágicos de la Tensegridad son la contribución más reciente hecha por ustedes a quienes están interesados en el mundo de don Juan Matus. ¿Qué aporta la Tensegridad a quienes la practican? ¿Se la puede comparar con alguna otra disciplina corporal, o posee su propias características?

R: La Tensegridad aporta energía a quienes la practican. La diferencia entre la Tensegridad y cualquier otro sistema de ejercitación corporal reside en el intento de la Tensegridad que proviene de los chamanes del México antiguo. Este intento es la liberación del ser que va a morir.

Derechos de autor 1997, Laugan Productions, reproducida con el permiso de Más Allá. 

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