Luz Arcoiris

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En 1997, el físico teórico argentino Juan Maldacena propuso un sorprendente modelo del universo según el cual la gravedad surge de cuerdas infinitesimales, delgadas y vibrantes y puede ser “reinterpretada” en términos físicos. 

Así, este mundo de cuerdas matemáticamente intrincado, que existe en diez dimensiones espaciales, no sería más que un holograma: la acción real se desarrollaría en un cosmos plano, más simple y en el que no hay gravedad. 

La idea de Maldacena entusiasmó a los físicos, entre otras razones porque resolvía aparentes inconsistencias entre la física cuántica y la teoría de la gravedad de Einstein. Así, el argentino proporcionó a los científicos una ‘piedra Rosetta matemática’, una ‘dualidad’, que les permitía resolver los problemas de un modelo que parecían no tener respuesta en el otro, y viceversa. Pero a pesar de la validez de sus ideas aún no se había logrado hallar ninguna prueba rigurosa de su teoría. 

Según un artículo publicado en la revista científica ‘Nature’, ahora Yoshifumi Hyakutake, de la Universidad de Ibaraki (Japón), y sus colegas han proporcionado en dos de sus estudios, sino una prueba real, al menos una muestra convincente de que la conjetura de Maldacena es cierta.  Read the rest of this entry »

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Robert Lanza es un científico de renombre mundial que ha abarcado muchos campos y una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo; su teoría del biocentrismo está en sintonía con las tradiciones más antiguas del mundo. Su “nueva teoría del Universo” tiene en cuenta “todos los conocimientos que hemos adquirido durante los últimos siglos”.

Robert Lanza afirma que según la teoría del Biocentrismo la muerte es una ilusión. La vida crea el universo, y no al revés. El espacio y el tiempo no existen en la forma lineal que pensamos que lo hace; y si el espacio y el tiempo no son lineales, entonces la muerte no puede existir en el ‘sentido real’.

Robert Lanza afirma que tiene pruebas para confirmar la existencia más allá de la tumba y se encuentran en la física cuántica; el biocentrismo muestra que la muerte tal como la conocemos es una ilusión creada por nuestra conciencia.

Lanza dice que como seres humanos creemos en la muerte, porque “nos han enseñado que morimos”, y nuestra conciencia asocia la vida con el cuerpo biológico. Read the rest of this entry »

El poder del mimetismo y del autoplacebo hacen que tarde o temprano nos convirtamos en aquello que fingimos ser o en lo que pensamos que somos

Fake it till you make it.

La  mente es una especie de plastilina divina que se esculpe (o escupe) en la realidad, y aquello que pensamos, proyectamos o programamos tiende a materializarse.

El sitio Psychology Today tiene un interesante artículo que explora la forma en la que la psicología humana puede ser manipulada a través de actitudes para establecer comportamientos duraderos. El artículo sugiere que, consciente o inconscientemente, todos somos actores que nos transformamos en los papeles que representamos. Viene a colación una frase de Carlos Castaneda, refiriéndose a la descricpción que nos hacemos del mundo con el diálogo interno: “Nos hacemos miserables o nos hacemos felices a nosotros mismos. El trabajo que toma es el mismo”.

Psychology Today se refiere al biógrafo de Salvador Dalí, Ian Gibson, quien relata que, paradójicamente, cuando el pintor catalán estudiaba en Madrid era presa de una terrible timidez y un miedo a no ser aceptado. El tío del que sería el más extrovertido de los surrealistas le instruyó a que actuara de la manera más desinhibida, fingiendo ser temerario, representando un papel para cobrar confianza. Sobra decir que Dalí actuó quizás demasiado bien ese papel, llegando al delirio y a la megalomanía, pero indudablemente consiguiendo lo que buscaba.

Según el biógrafo de Da Vinci, Giorgio Vasari, cuando este pintaba la Mona Lisa empleó músicos y juglares para que ahuyentaran su melancolía, consciente de que su psique mimetizaba el ambiente, y esta actitud le provocó plasmar el enorme y enigmático placer de la sonrisa de la Mona Lisa, la cual tiene una divina cualidad animista, como si hubiera sido imbuida no solo de la modelo sino de lo que estaba viviendo Da Vinci hacia el lienzo (más allá de que esta historia se basa en una remota anécdota, ilustra cabalmente el discurso expuesto). Read the rest of this entry »

Encontramos en la literatura vedántica la clave que revela el origen de la naturaleza ilusoria o representativa del mundo: la copia del soma, la usurpación de la divinidad, que descubre, a su vez, a los dioses como simuladores.

 

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Un deseo permea el misticismo de todas las eras: desgarrar el velo de la ilusión. Pero para poder penetrar ese tejido, que algunas veces es descrito como la vestimenta de una diosa o un hermético castillo, que se confunde con la naturaleza y el mundo fenomenológico, primero se debe detectar su existencia: el acto fundamental también descrito como ver lo invisible, despertar en un sueño o tomar conciencia de que la realidad es falsa. La filosofía gnóstica ideó el concepto de stereoma para significar una creación sobre la creación, una especie de realidad virtual o simulación diseñada por los Arcontes, señores planetarios que traslapan un encantamiento sobre la realidad verdadera. La evolución de esta idea, como hemos trazado en varias ocasiones en Pijama Surf, deviene en la simulación informática conocida como La Matrix.  La más entrañable narrativa de ciencia ficción de nuestros días que es una suma de las ideas de autores como Phillip K. Dick, Jean Baudrillard, William Gibson y animaciones ciberpunk japonesas como Ghost in the Shell. Un remix de la sofisticación de la narrativa del “sueño dentro de un sueño” –la mente ya extravasada como un software.

Existe, sin embargo, un origen más remoto para esta idea que atinadamente la modernidad ha llamado Matrix (palabra que comparte raíz con “materia”, “medida” y “maya”).  Se trata de la literatura védica, la historia de los Rbhus “los forjadores”, “hijos del hombres a los que se reconocía por sus ojos de sol”, los primeros mortales que alcanzaron la divinidad, ascendiendo al cielo invitados por Indra y los Asvin. Algunos mitos se repliegan e imbrican hasta significar la materia misma de lo inexplicable, el corazón del misterio, pero según algunos relatos fragmentarios, los Rhbus, no conformes con haber alcanzado las esferas superiores, in coelestibus, quisieron probar el soma, la bebida de los dioses que otorga la inmortalidad. Acogidos en su hogar por Savitir “aquel a quien nada se le puede ocultar”, después de un letargo de 12 días, algo así como el rito de paso o la resaca de su divinización, fueron despertados por el Perro Celeste y conocieron a Tvastr, “el artífice divino, celoso guardian del soma”. En un pasaje memorable que es una cifra holográfica de ” la literatura y los dioses”, Robero Calasso nos cuenta:

Esto fue lo que sucedió: la copa en la que los dioses y Tvastr bebían el soma era única. Era lo único. Los Rbhu la miraron, la estudiaron. Después “reprodujeron cuatro veces aquella copa del Asura (Tvastr), que era única”. ¿Cómo lo consiguieron? Midiéndolo con precisión: usando su arte, que era maya, la “magia medidora”, según la luminosa traducción de Lilian Silburn. Read the rest of this entry »

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Los físicos han descubierto que la aparente solidez de la materia es una ilusión producto de nuestros sentidos.

Esto se aplica también al cuerpo físico, al cual vemos como una forma. Sin embargo, el 99.99 por ciento del cuerpo es realmente espacio vacío. Así de vasto es el espacio entre los átomos comparado con su tamaño, para no mencionar también el gran espacio que hay al interior de cada átomo. El cuerpo físico no es más que una interpretación equivocada de lo que somos. Es, en muchos sentidos, una versión a escala del macrocosmos del espacio exterior. Para darnos una idea de lo vasto que es el espacio entre los cuerpos celestes, consideremos lo siguiente: la luz, viajando a una velocidad constante de 186,000 millas (300,000 kilómetros) por segundo, tarda poco más de un segundo en recorrer la distancia entre la tierra y la luna; la luz del sol tarda cerca de 8 minutos en llegar a la tierra. La luz de nuestro vecino más cercano en el espacio, la estrella Próxima Centauro, es decir, el sol más cercano al nuestro, viaja durante 4.5 años antes de llegar a la Tierra. Así de vasto es el espacio que nos rodea. Y después está el espacio intergaláctico, cuya inmensidad escapa a nuestra comprensión. La luz de la galaxia más cercana a la nuestra, Andrómeda, tarda 2.4 millones de años en llegarnos. ¿No es verdaderamente asombroso que nuestro cuerpo sea tan espacioso como el universo?

Así, el cuerpo físico, que es forma, se revela esencialmente informe cuando profundizamos en él. Se convierte en la puerta de entrada hacia el espacio interior. Aunque el espacio interior carece de forma, está intensamente vivo. Ese “espacio vacío” es la vida en toda su plenitud, la Fuente inmanifiesta de la cual fluyen todas las manifestaciones. El vocablo tradicional para designar esa fuente es Dios.

 La ciencia no puede garantizar que vivamos en una realidad científica. Hoy todo apunta a la imposibilidad de separar lo real de lo virtual. Por otro lado, el cerebro interpreta como real la experiencia de lo que se siente: su función es interpretar y producir una alucinación que se vive como real. ¿Qué pasaría si toda la realidad fuera solo una ilusión? Por Manuel Béjar.

 


Imagen: Marem. Fuente: PhotoXpress.

Imagen: Marem. Fuente: PhotoXpress.
Déjame jugar. Dejémonos llevar por el impulso del juego. Juguemos como niños que se ilusionan evadiéndose de la realidad. Creemos nuestra propia realidad hasta comprometernos con las ilusiones que generamos y pronto quedaremos atrapados por un material de sueños que levanta fronteras entre la realidad y la ilusión. Siente la libertad de sobrevolar la existencia. Bienvenido al arte del juego.¿Cuánto pesa una alucinación?

Los neurocientíficos piensan que la conciencia es un producto emergente de la capacidad de la materia física para generar actividad psíquica. Las nuevas investigaciones sobre la conciencia han dejado de lado los antiguos dualismos filosóficos que defendían una naturaleza dual e independiente de la realidad en términos de materia-forma o cuerpo-alma.

La actual hipótesis científica defiende que el psiquismo emerge evolutivamente de la materia, por tanto, la plausibilidad de estudiar la naturaleza física de la conciencia.

Jugar a plantear tentativos modelos físicos de la conciencia es divertido. Y complejo, porque se necesita conocer conceptos difíciles de la física y saberlos combinar elegantemente con las recientes observaciones neurocientíficas.

Si se peca más del lado de la física se acaba perdiendo la conexión con la realidad del estudio. Sin el rigor de la física todo parece una ilusión neurológica. El término medio es un equilibrio inestable que fácilmente sirve de lanzadera hacia nuevos espiritualismos.

Por ejemplo, si alguien pregunta cuánto pesa un pensamiento es mucho más fácil –y a veces también más creíble– reconducir epistemológicamente la pregunta y hacer ver que no se pueden atribuir cualidades físicas de los cuerpos a los atributos del alma. El alma es ingrávida y los pensamientos también. En ocasiones los dualismos son un buen recurso. Pero solo a veces.

¿Se puede clonar el alma?

Al igual que ya se clonan ovejas o embriones humanos, podríamos preguntarnos por la posibilidad de clonar el alma. A fin de que no decaiga el ánimo del juego vamos a reformular la pregunta dejando al margen las procelosas aguas de la bioética.

Si un embrión humano, sintetizado a lo clásico y provisto de su alma correspondiente, se divide naturalmente en dos embriones con la misma carga genética; entonces, es de recibo preguntarse qué habrá pasado con su alma.

De nuevo, la solución más seria y profesional es saber distinguir epistemológicamente lo científico de lo teológico. No se puede atribuir propiedades biofísicas a entidades espirituales. Y, por consiguiente, la pregunta carece de sentido. Pero resulta mucho más divertido jugar a responderla.

El alma del embrión originario tendría que abandonar el cuerpo primordial para dejar a dos nuevas almas que se unieran a los nuevos embriones. Esto parece razonable. Pero en realidad es una paradoja.

Las dos personas que en cuerpo y alma nacerán al mundo serán hijos directos de la primera persona que los engendró tras su efímera existencia. Luego, en realidad, los dos hijos gemelos serán los nietos de sus padres y descendientes directos de una ilusión.

Por reducción al absurdo quizás esta paradoja sea la consecuencia lógica de hacer realidad la ilusión dualista del alma. Es la nueva paradoja del abuelo.

Intuyo que el argumento no es convincente. ¡Mejor! Qué siga el juego. Si el alma se pudiera clonar, sería muy fácil lucrarse vendiéndosela al diablo… Dejemos de soñar y hablemos de la materia de los sueños.

 
¿Es toda la realidad solo una ilusión?Dicen que soñar es producir imágenes a partir de una selección más o menos arbitraria de la información registrada en el cerebro. La realidad onírica es la ilusión generada con códigos cerebrales. El cerebro funciona con la materia de los sueños. Y lo hace bastante bien, pues los personajes oníricos perciben su propia conciencia.

Durante el sueño uno cree que su conciencia está en su yo onírico. Es más, el yo onírico es consciente de las conciencias de otros personajes del sueño. Y los demás personajes son conscientes de la conciencia del sujeto que sueña. Luego son también sujetos conscientes que constituyen la realidad de la ilusión onírica.

La materia de los sueños es información. El sueño es la manifestación psíquica de la información física contenida en el cerebro. El cerebro dispone de la información biofísica necesaria para procesar su propia información neurológica.

Igualmente, podemos ampliar el juego y proponer que el universo que creó el cerebro es originariamente la información física capaz de procesarse a sí misma para desplegar todo su contenido informativo psico-bio-físico, generando la ilusión de la realidad.

Antes de que el universo llegara a ser lo que hoy es, debería existir ya como información en un estado ontológico previo que aún no ha desvelado su actividad física ni psíquica.

Esta ontología posee la información para hacer un universo físico capaz de procesar por sí mismo las unidades de información psicobiofísicas que rigen el despliegue informativo que llamamos realidad. Lo que existe es una ontología metafísica con la información para generar la realidad física del universo.

El conocimiento del universo es posible porque el universo es una ontología física con la información suficiente para hacer sujetos de conocimiento que interpreten la información del propio universo al que pertenecen.

Nuestra representación científica del universo entiende que hay un sistema de información que genera el universo y lo contiene.

Supuesta la realidad como ilusión, la ontología última del universo podría entenderse como una máquina de Turing universal. Algo así como un gran ordenador con todos los posibles programas que existen en el universo. De esta manera todo estaría predeterminado desde antes del principio. Nuestra experiencia de libertad es solo parte de la ilusión universal. Y nuestros actos son pura necesidad determinista sin consecuencias morales.

 

¿Es Dios una ilusión? ¿O es Dios un ilusionista?La moral. Es curioso que exista este término en el gran teatro del mundo. Parece un error. Podría pensarse que es una ilusión creada por ilusiones conscientes que se creen libres. La idea de libertad es generada por el universo y el hombre construye la moral que, por ejemplo, le impele a tomar postura ante la borrosidad metafísica de la existencia.

Tanto la postura teísta de un Dios creador como la creencia en un puro mundo sin Dios son posturas verosímiles con la indistinguible verdad ontológica de la existencia.

En la consideración existencial podemos optar por la idea de que Dios es parte de la ilusión universal. Dios sería una manifestación de la información contenida en el fondo ontológico de la realidad. Una nueva ilusión. En caso contrario, Dios es el creador del mundo desde su propia ontología. Eso sí, debe ser un ilusionista para mantenerse oculto tras el mundo de fenómenos.

Antes de acabar. ¿Sabe el gran computador del mundo si acabará alguna vez de producir la ilusión del universo? ¿Se acabará el mundo? El universo debe decidir esta cuestión, pero sabemos que este problema es indecidible. Más le valdría no plantearselo, pero ya lo acaba de hacer.

Entonces, ¿viviremos eternamente? No si el universo asume la hipercomputación. Esto es, la facultad de funcionar realmente en un modo no computable. Por ejemplo, si desde antes del principio su ontología ya incluía información generadora de procesos no computables.

En un universo hipercomputacional tiene más sentido la existencia de la conciencia, la moral, la libertad y todos los fenómenos que no son computables. Las posibilidades se incrementan. De esta manera la libertad ya estaría determinada desde el principio, pero como información que crea una realidad abierta no computable. Esto es una explicación física de la libertad. Estamos condenados a ser libres.

Ahora bien, la vida en libertad de un ser consciente es siempre limitada en su percepción de la realidad. Si el mito de la hipercomputación llegase a ser cierto Dios podría ser Dios creador del mundo, al tiempo que se protegería de su propia creación para hacer posible la libertad. Y el juego. Si no, ¿de qué le valdría al puro mundo la hipercomputación? Quizás sea razón suficiente el desplegar completamente todo su potencial informacional.

Artículo elaborado por Manuel Béjar, Licenciado en Ciencias Físicas y Doctor en Filosofía, colaborador de la Cátedra CTR.

 

BibliografíaVEDRAL, V. (2010), Decoding reality. The universe as quantum information (University Press, Oxford).

DAVIES, P. & N. H. Gregersen (2010), Information and the nature of reality. From physics to metaphysics(University Press, Cambridge).

GREEN, B. (2011), The hidden reality. Parallel universes and the deep laws of the cosmos (Penguin, London).

CHAITIN, G., da COSTA, N. & DORIA, F. A. (2012), Gödel’s way. Exploits into an undecidable world (CRC Press, Boca Raton).

NICOLELIS, M. (2012), Más allá de nuestros límites. Los avances en la conexión de cerebros y máquinas (RBA, Barcelona).

 http://www.tendencias21.net/El-cerebro-funciona-con-la-materia-de-los-suenos_a14923.html

Hace una década, un filósofo británico de la Universidad de Oxford publicó un trabajo en el que expuso la teoría de que el universo en que vivimos podría no ser más que una simulación informática creada por lejanos descendientes.

Aunque parezca ciencia ficción, un grupo de físicos de la Universidad de Washington ha conseguido ahora diseñar un test para probar la veracidad de esta afirmación.

La idea de que la humanidad podría estar viviendo en el interior de un universo artificial surgió en un artículo de Nick Bostrom, profesor de Filosofía de la Universidad de Oxford. El trabajo se publicó en 2003 en la revista Philosophical Quarterly y desde entonces no ha dejado a nadie indiferente.
Un grupo de físicos de la Universidad de Washington está desarrollando un test que podría llevarse a cabo en un futuro cercano y que podría servir para resolver la pregunta de si efectivamente vivimos o no dentro de una simulación computarizada. El estudio aparece publicado en ArXiv.org.
Para ello el profesor Martin Savage considera que solo es necesario modelar una pequeña parte de nuestro mundo, es decir, crear también una simulación suficientemente grande. Read the rest of this entry »

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